miércoles 17 de junio de 2009

Paisaje de Cabañeros III

Cabañeros, mayo de 2009

La semana próxima volvemos a Cabañeros. Seguramente esta semana sea la que mas trabajo tengamos. De día veremos infinidad de mariposas, espero que tengamos la misma suerte que la última semana y podamos encontrar alguna especie que no esté ya datada, que encontramos una Libythea celtis.
Por la noche tendremos que aguantar hasta mas tarde para poder detallar la máxima cantidad posible de nocturnas.

Cabañeros, mayo de 2009

Seguramente encontraremos un paisaje muy seco, se dice que es uno de los peores de Cabañeros, ya en mayo había problemas con el agua. No es esta una zona escasa de agua, está entre los 600 y los 900 litros por metro cuadrado y año, es bastante húmedo contra lo que pudiera parecer. Eso sí, los meses de verano son extremos tanto en temperatura como en ausencia de lluvias.

Cabañeros, mayo de 2009

En esta próxima visita tengo que conseguir hacer alguna foto a los ciervos que son tan numerosos también me gustaría tener un día con buena luz para sacar algún paisaje interesante... ya veremos, porque poco tiempo me queda libre, son muchas horas caminando, buscando mariposas y otras tantas para las nocturnas...

4 comentarios:

Elvira dijo...

¡Qué preciosidades! Las dos primeras aún me gustan más que la tercera, que también es muy bonita.

Ay, ¡qué bien si encuentras los ciervos!

Un abrazo

Elvira dijo...

Pero qué digo, si el cielo de la tercera foto es impresionante...

Anónimo dijo...

"TIERRA, AGUA Y FUEGO"

Esta tierra,
esta panza vegental y parturienta,
madre fucunda
que deja escapar su lágrima
germinal y transparente.

Este agua,
este flujo sexual y procretivo,
húmedo cauce que trae
una sensación de vida y origen
a las frondosas generaciones de praderas.

Agua, manantial, fuente, río,
rocío dulce y virginal,
y arde el viento y las piedras arden
en los largos días de fuego.

Caliente aún de soles y semillas,
la tierra desprende su silencio,
su aroma nocturno.

Esta tierra,
madre devoradora,
cansada de tanta lucha
su maltrecho vientre se rinde.
Como un inmenso campo de batalla,
el mundo se ha poblado de hoja muertas,
y hay un olor a humo de hojas secas en los atardeceres de otono.

Alfonso Dorrego Méndez.

(de la colección de poemas "Momentos de libre albedrío")

Cabo Silleiro.
Septiembre de 1978.

F.Javier Dorrego Mendez dijo...

Alfonso, gracias por tus comentarios, son un lujo para mí. Me agrada mucho leerte por aquí. Un abrazo